Los directores de banco no se van a la calle ¿por qué?
La actual crisis financiera ha generado pocas bajas dentro de la figura de los directores de banco. Sólo en casos clamorosos, como es el caso del director general de Caja Castilla la Mancha, Ildefonso Ortega, relevado de su cargo que no despedido. Y muy recientemente el del director del primer banco suizo, UBS, que ha dimitido ayer.
Algunos otros, como el del director de la sucursal del Banco Gallego en Pontedeume, que demandó al banco por acoso moral, las causas no están muy claras.
Estas destituciones no son todavía un fenómeno generalizado a pesar de la actual crisis financiera ¿no es esto sorprendente?.
Parecida situación es la de los economistas que no previeron la explosión de la burbuja inmobiliaria, más aún, negaron la existencia de tal burbuja hasta la extenuación. Ellos tampoco han sufrido bajas y son ahora los que reclaman ayudas a la banca para evitar la catástrofe que según ellos era impredecible. ¿Por qué no han sido sustituidos por otros que sí se ha demostrado que tenían razón?
Para responder a esto hay que hacerse otras preguntas, ¿Quien pone y quita a los directivos de los bancos? y ¿Quién financia a los economistas?
Los economistas son pagados por las entidades financieras cuyos directivos son elegidos por el consejo de administración formado por los accionistas mayoritarios, los cuales se han enriquecido con los enormes beneficios que han obtenido en los últimos años como consecuencia de sus políticas de concesión de préstamos.
Se han permitido poner a los bancos en gran riesgo porque saben que si la banca cae caerá todo el sistema y eso los gobiernos no lo van a permitir, así que los gobiernos les dan un cheque en blanco con el dinero de los contribuyentes. Ellos se quedan con los beneficios y dejan que la quiebra la paguen los contribuyentes.
Cuando los contribuyentes no puedan sostener la situación del último banco será porque nos habremos quedado sin nada, sin embargo los accionistas no perderán sus beneficios ya que no se les ha exigido que respondan con su patrimonio sino con el de los contribuyentes. Ellos ganan nosotros perdemos.

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